miércoles, 17 de junio de 2015

Guerrero tocó techo en violencia

Noé Ibáñez Martínez

La inseguridad y la violencia si bien no son recientes ni exclusivos de un estado o nación, en este caso de Guerrero, sí debe preocupar y ocupar a los gobiernos en turno en establecer los mecanismos necesarios para garantizar la integridad de sus habitantes.
Tras los hechos violentos en Iguala en 2014, la confiabilidad de la información que ha reportado el gobierno en cuanto a las tasas de homicidios y delitos con violencia, se ha puesto en duda y se cree que el índice continúa subiendo.
En esta semana, el Instituto por la Economía y la Paz, con sede en Sydney, Australia, principal organismo en el mundo que se dedica a analizar el índice de la paz, cuantificar el costo de la violencia y el nivel de riesgo en cada país, reveló que se mejoraron los niveles de paz en algunos estados y en otros se incrementó el índice de homicidios en los últimos años.
Los estados mejor calificados son: Hidalgo, Yucatán, Querétaro, Campeche, y Tlaxcala. Y los más violentos son: Guerrero, Morelos, Sinaloa, Michoacán y Guanajuato. En cuanto a ciudades, las más violentas son: Culiacán, Chilpancingo, Tecomán, La Laguna (región) y Acapulco.

El Índice de Paz México 2015 indica que Guerrero es el estado más violento, esto se debe principalmente a su alta tasa de homicidios, de delitos violentos y de delincuencia organizada que están por encima de la media nacional; e incluso, hay indicios de que el nivel de violencia en Guerrero tocó techo, con pequeños aumentos año a año.
A diferencia de la mayoría de los estados del norte que también han sufrido de altos niveles de violencia por el tráfico de drogas, Guerrero es relativamente pobre. Tiene el PIB del cuarto per cápita más bajo de cualquier estado en 2007, y tiene también una puntuación muy pobre en el Índice de Desarrollo Humano de las ONU, en el que tuvo el tercer peor puntaje en 2014.
Además, en los últimos 12 años Guerrero ha sido uno de los cinco estados más violentos y es el único estado con dos zonas metropolitanas clasificadas dentro de las cinco menos pacíficas: Chilpancingo y Acapulco.
Chilpancingo tiene la tercera tasa de homicidios más alta de las zonas metropolitanas del país, con 57 homicidios por cada 100,000 habitantes durante el periodo comprendido entre 2011 y 2013. La cifra es 74% más alta que el promedio metropolitano y equivale a la decimoquinta tasa de homicidios más alta de cualquier ciudad del mundo en 2014.

Además, la tasa de delitos con violencia es de 9,277 por cada 100,000 habitantes lo que representa la decimoquinta más alta a nivel internacional y 29% más alta que el promedio metropolitano.
De las tres categorías de delitos con violencia —robo, asalto y violación— robo representa 54% de los delitos registrados, asalto el 45% y violación el 1%. Al igual que la mayoría de las zonas metropolitanas, el robo con violencia es el mayor componente de los delitos de este tipo; sin embargo, en Chilpancingo también los asaltos constituyen una proporción relativamente alta de la tasa de delitos con violencia.
Acapulco es la quinta zona metropolitana más violenta en el país. Se clasifica entre las seis zonas metropolitanas con las cifras más altas tanto de homicidios como de delitos con violencia. Su tasa de delitos con violencia es cerca del doble del promedio metropolitano y su tasa de homicidios es cercana al triple de dicho promedio.
Contrario a la tendencia registrada en la mayoría de los estados del país, la tasa de homicidios en Acapulco ha aumentado considerablemente en los últimos años.

Entre 2011 y 2012 hubo un promedio de 100 homicidios al año en Acapulco. En 2013 la cifra aumentó ocho veces, a 900 homicidios al maño, lo cual equivale a una tasa de más de 100 homicidios por cada 100,000 habitantes.
Si bien la tasa de delitos con violencia de Acapulco es relativamente alta, se han presentado algunas mejoras en los últimos tres años, con una baja de 8% en los robos y de 18% en los asaltos entre 2011 y 2013.
¿A qué se debe este nivel de violencia?
Según un análisis de 58 indicadores a nivel estatal, la violencia en México se relaciona sobre todo con la mala gobernanza, las altas tasas de corrupción, y los bajos niveles de capital social y calidad de vida.

hist23@gmail.com

jueves, 4 de junio de 2015

El secuestro del voto con legítimas demandas

Noé Ibáñez Martínez

A tres días de las elecciones en Guerrero, las protestas de diversos grupos sociales pero con un solo objetivo se han intensificado en algunas ciudades consideradas por el INE como “focos rojos”; aunque el gobierno del estado ha tratada de minimizarlos y considerarlos como “hechos aislados”.

Las protestas que demandan la presentación con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, familiares de los 16 desaparecidos en Chilapa tras la irrupción de civiles armados, la CETEG contra la reforma educativa, los normalistas que exigen plazas automáticas para acceder el servicio docente, los de la CETIG que demandan permisos para transportes de servicios públicos, los familiares de comunitarios que demandan la libertad de sus líderes, los damnificados de la tormenta tropical ‘Manuel’ y otros, ajenos a estas demandas que aprovechan la coyuntura para obtener beneficios personales, están decididos a boicotear los comicios el próximo domingo.

Aunado a esto, los grupos de la delincuencia organizada que controlan varias zonas de la entidad afectan también el proceso electoral, casos como el asesinato los candidatos a la alcaldía de Ahuacuotzingo y de Chilapa; los secuestros, ‘levantones’, intimidaciones y atentados contra otros más, como los que sufrieron Luis Walton Aburto y Jorge Camacho Peñaloza.

Estos actos ponen desde luego en alerta a las autoridades, tanto así que la SEP decidió suspender la aplicación de evaluaciones a los maestros, que era la principal demanda de la CNTE, como parte de las negociaciones con la Secretaría de Gobernación que quiere evitar el boicot electoral y ha reforzado la vigilancia con apoyo del Ejército y la Marina.

Sin embargo, pese a la decisión de la SEP, esto no satisface por completo a la CNTE, ya que intensificó sus acciones con la ‘toma’ de oficinas del INE y la quema de boletas electorales en al menos cinco estados (Oaxaca, Veracruz, Puebla, Michoacán y Guerrero).

Por ejemplo, en Chilapa el mismo INE reconoció que está en riesgo la instalación del 5 % de casillas en el Distrito 06, ante la oposición de maestros de la CETEG, familiares de desaparecidos y por la inseguridad.

Si bien es cierto que algunas demandas de los grupos movilizados son legítimas y que el llamado a las no elecciones son comprensibles, ya que el voto de los ciudadanos legitima los actos de corrupción en el poder, sin embargo, el método de lucha no ayuda a convencer a la gran masa que acude a las urnas, al contrario, reprueba los actos radicales e incluso los confronta, como sucedió el pasado lunes en Tlapa.

Independientemente de los resultados del próximo domingo —que da lo mismo porque durante los 90 días de campaña, ninguno de los nueve candidatos presentó un proyecto que incida en la transformación real de Guerrero— lo que ha marcado este periodo electoral sin duda son las protestas sociales; es decir, pocas veces he percibido un proceso electoral tan espeso y cargado de reproches.

Existe una atmósfera de hartazgo e insatisfacción que se hacen nudos o se condensan en el proceso electoral que culminará el próximo 7 de junio. El grupo Reforma en un sondeo señala que casi 70 % de su muestra está insatisfecha con la democracia y que 56 % de los encuestados están preocupados porque México va por mal camino.

En un artículo de Armando Bartra publicado ayer en La Jornada, describe muy bien la realidad de las protestas: “Aun manipulado y pervertido, el voto es un derecho ciudadano universal que debe defenderse y no secuestrarse por legítimas que sean las demandas particulares que se aleguen (…). “Lo inaceptable es que se amenace con impedir por la fuerza las elecciones si antes el gobierno no concede tal o cual demanda: si no aparecen los 43 impediremos sus elecciones, si no derogan la reforma educativa impediremos…, si no otorgan permisos a transportistas impediremos…, si no conceden cabildos y diputaciones a indios impediremos…, si no dan programas para el campo impediremos… No a las elecciones es un error. “No a las elecciones… si no me conceden lo que pido” es un inadmisible chantaje.

Ya los partidos habían secuestrado a los ciudadanos y ahora también los secuestran los gremios”.

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viernes, 24 de abril de 2015

Rogelio Ortega, ¿el pacificador?


Noé Ibáñez Martínez

Llegó el día. Hoy se vence el plazo de la licencia que Ángel Aguirre Rivero solicitó al Congreso del Estado a raíz de los hechos violentos en Iguala. Hasta ayer, los que cobran como diputados locales no habían recibido el oficio de notificación sobre si regresa o solicita ampliar su licencia por el resto del mandato que concluye en octubre.
Aunque a mitad de semana, Aguirre había declarado a un medio nacional que no regresaría a gobernar Guerrero, y con ello despejó la incertidumbre para muchos, sobre todo para los que se aferran al poder; particularmente para el actual interino Rogelio Ortega Martínez, ya que con ello, se abre la posibilidad de que el Congreso local lo ratifique.
En una serie de artículos publicados por el mismo Ortega en El Sur, (15 y 23 de abril), expone las razones, en resumen, por las que los diputados deberían considerar su permanencia en el cargo. Para ello recurre al ensayo de Albert Camus, El mito de Sísifo, para describir de forma filosófica la realidad actual de Guerrero.
Particularmente en su segundo artículo “Guerrero: ¿Jano y Sísifo de nuevo?”,  Rogelio Ortega dice que desde que tomó el poder el conflicto social en el estado se ha ido disipando,  y sí es cierto, ya no vemos edificios incendiándose, tampoco la disputa entre manifestantes por el control de las casetas de peaje en la Autopista del Sol, ni el enfrentamiento casi cotidiano entre embozados y antimotines, es más, quedan pocos maestros en el plantón del zócalo capitalino (aunque esto por conflictos-intereses internos de la Coordinadora), y además, de 46 ayuntamientos tomados, quedan solo seis en poder de los maestros.
También dice que gracias a sus llamados de diálogo y concordia, se pudo lograr lo que parecía imposible. Que las zonas turísticas de Guerrero se llenaran de visitantes en diciembre y Semana Santa, que se pudieran efectuar sin contratiempos el Tianguis Turístico, la Convención Bancaria, y eventos deportivos y culturales en Acapulco.
Sobre esta disminución de protestas, Ortega añade, “…alguien pudiera decir que se trata de una derrota de la sociedad movilizada y en esencia no lo es”. Sin embargo, me permito disertar en este punto.
En las últimas dos décadas de la historia de Guerrero, los movimientos socio-políticos han sido esporádicos o de un “solo tema”, es decir, el surgimiento de las protestas (magisteriales, campesinas, obreras y estudiantiles) han tenido un objetivo específico por el cual luchan; y una vez conseguido ese objetivo con el gobierno (generalmente), éstos se disipan.
En este caso, a raíz de los hechos en Iguala, surgió una demanda específica por parte de los padres de los estudiantes desaparecidos, y en solidaridad se sumaron la CETEG y otros grupos sociales, que a su vez, exigen la derogación de la reforma educativa y se oponen a las reformas estructurales del Gobierno federal.
Como vemos, estas protestas tienen un objetivo de ser. Y como escribió Ortega, efectivamente no es una derrota para los grupos movilizados, como tampoco un acierto de su gobierno. Puedo afirmar que es un proceso natural de los movimientos sociales en Guerrero. Su fase de mayor efervescencia concluyó y ahora la lucha de los padres de los normalistas ha tomado la tónica de ser una lucha por la memoria.
El desgaste mismo del movimiento que tuvo como consecuencia una ruptura coyuntural en la CETEG (principal grupo que sostenía la protesta en apoyo a normalistas) a partir del desalojo de los maestros en Acapulco, llegó a su clímax. Ahora lo que sigue es la negociación para disipar por completo la protesta, y eso se ha hecho en otros gobiernos por eso no lo podemos atribuir como un logro del gobernador interino.
El reto ahora son las elecciones a celebrarse el 7 de junio. La “ala radical” de la CETEG continúa con su intención de impedir los comicios, aunque seguramente, a base de negociación como lo han hecho siempre, y con Ortega u otro gobernador, se podrá llegar a un acuerdo con los maestros disidentes.


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@ibanez_marti

domingo, 15 de marzo de 2015

Lo que debería saber un maestro: las enseñanzas de Othón Salazar

                                               In memoriam de Othón Salazar (1924-2008)
VI aniversario luctuoso

Noé Ibáñez M. 

El legendario líder Othón Salazar fundó en 1957 el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), antecedente directo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Por la actual movilización de los maestros, normalistas y familiares de los estudiantes asesinados y desaparecidos en Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre, es pertinente recordar algunas ideas desde la visión de Salazar de lo que debería ser un maestro.
En los últimos años de su vida, se dedicó a reorganizar el MRM, ya que sostenía que los principios revolucionarios de la CNTE se habían desvirtuado, por ello, era necesario recuperar la ideología revolucionaria que todo maestro debería de poseer.
Othón creía que ningún proceso revolucionario sería posible sin el papel fundamental del maestro, pero también es difícil que ese papel se cumpla si el maestro no cuenta con un proyecto ideológico que sirva como instrumento político para concientizar, democratizar y organizar a la sociedad.
Aquí radica que la CNTE y la CETEG hayan perdido el potencial revolucionario. Hace falta claridad teórica y que la conciencia del maestro se encuentre vacía de ideales trascendentes. El magisterio de izquierda apenas si existe. El maestro poco a poco se fue burocratizando, el espíritu individualista se apoderó de su mente, abandonó su papel activo en la historia de la lucha de los oprimidos y de la lucha por la creación de una nueva sociedad. En general, el maestro dejó el campo de la militancia revolucionaria.

Un nuevo tipo de maestro
Othón creyó en la formación de lo que él denominó “Un nuevo tipo de maestro”, capaz de sentar las bases de una cultura que sirva para formar hombres cabales y libres. Consciente de que encarna un potencial ideológico como ninguna otra profesión.
Que el maestro comprenda que su responsabilidad consiste en clarificar la esencia de las cosas, la verdad de los hechos; ayudar a las masas a que tomen conciencia de su situación, de sus derechos y obligaciones. Por ello, debe tener claridad ideológica e histórica. Que no rebaje el contenido de su papel de un triste conformador y justificador del orden social opresivo, sino jugar un papel democrático y crítico dentro y fuera del aula.
La función de todo proceso revolucionario es educar. Por eso, ser maestro no es solo un medio para ganarse la vida, sino la forma de cumplir un deber social, es decir, ser maestro es cumplir una misión con el hombre.
No se olvide también que Othón Salazar fue normalista. Estudió en Ayotzinapa y Oaxtepec, Morelos. Luego se graduó en la Escuela Nacional de Maestros.
“Othón era antes que nada normalista, un heredero de los maestros que, desorejados por los cristeros, seguían resistiendo, trabajando y sacrificándose por los que menos tienen”, recordaba Guillermo Ramírez, ex director de la Facultad de Economía de la UNAM y codirector del Fondo de Cultura Económica.
Ramírez no quitaba el dedo del renglón: “Antes que otra cosa Othón era un normalista, y eso hay que subrayarlo, porque ahora se ignora qué es el normalismo: el deseo de un individuo de transmitir conocimiento sin preguntarse cuánto va a ganar”.

El legado
Como cada año, ayer se realizó un pequeño acto cívico como homenaje a Othón Salazar en su tumba, en Alcozauca. Asistieron familiares, amigos y compañeros del profesor tanto del MRM como del desaparecido Partido Comunista, entre ellos, Félix Bautista Matías, ex guerrillero del Partido de los Pobres.
Cada uno de ellos dedicó algunas palabras a la memoria de Othón, ante el olvido gubernamental e incluso por sus ex compañeros militantes del Partido Revolución Democrática (PRD), al que renunció en 1998, cuando auguró que el partido perdió el rumbo, que cada vez se parecía más al PRI, pero “solo vestido de amarillo”. En su renuncia dijo: “Como el PRD no es un partido de izquierda, prefiero quedarme silbando en la loma a dejar de luchar por mis ideales”.
Por su pensamiento, Othón siempre fue perseguido, criticado, vivió y murió en la pobreza. Se le señaló por su apego al marxismo-leninismo, lo que parecía a la “nueva izquierda” obsoleto y fuera de las nuevas luchas sociales. Los nuevos izquierdistas se burlaron de su radicalismo y de su idealismo a ultranza. Su oratoria fue motivo de burla y escarnio. Su fe en la educación como instrumento para lograr cambios en la sociedad fue rebatida. Pero ¿cuál es el legado de Othón Salazar al magisterio, a los jóvenes, a México?
Othón Salazar fue poseedor y portador de virtudes y valores que hoy son raros de encontrar en cualquier líder y activista social. Fue fiel al normalismo. Siempre fue honrado, nunca probó las mieles de las canonjías, prevendas y cuotas, ni se dejó comprar. Fue honesto y fiel a sus convicciones revolucionarias. Su lealtad a los movimientos que encabezó fue permanente. Siempre expresó lo que pensaba y creía, no calló por conveniencias o miedo.
En estos momentos en que se libra una lucha del magisterio que cubre un espectro de peticiones que van desde la calidad de la educación hasta las mejorías económicas, pasando por la democratización de las organizaciones sindicales, ojalá el ejemplo de Othón Salazar como revolucionario en la lucha magisterial y social se conozca y sea retomada por jóvenes, maestros y cualquier mexicano.
Othón siempre fue crítico a la situación actual en que se encuentra la educación en México. “La escuela como está anda mal, arrinconada, reducida meramente a formar productores y consumidores y nosotros los maestros buscamos que la escuela forme también buenos ciudadanos que le respondan a este país, a nuestro pueblo”, decía.
El propio Jaime Torres Bodet, entonces secretario de Educación, se refería así a los maestros del MRM: “Nunca me habían rodeado tantas chamarras sucias, tantas camisas huérfanas de corbata, tantas uñas luctuosas y tantas melenas que parecían, por despeinadas, simbolizar las ideas de quienes las agitaban garbosamente…”.
El también ya fallecido escritor Carlos Monsiváis fue fiel admirador de la tenacidad de Othón desde que lo conoció, en los patios de la Secretaría de Educación Pública en abril de 1958. Entonces Othón Salazar hablaba de la muerte: “No tengamos miedo a la muerte… Que las nuevas generaciones de maestros nos recuerden con todos nuestros defectos, pero también recuerden que hicimos que nuestras vidas estuvieran inscritas a ideales nobles, inspirados en el bien de nuestros semejantes”.
A los 84 años de edad, en la cama de su casa en una humilde colonia de Tlapa, murió el normalista Othón Salazar. Murió pobre y terco. Y es también muy probable que haya muerto como vivió: sin miedo.
En una ocasión le dijo a sus compañeros veteranos del Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM): “No tengamos miedo a la muerte. Como decía uno de mis maestros, ‘para qué tenerle miedo, si cuando ella llega nosotros ya nos fuimos’”.

hist23@gmail.com

Fuente: http://www.losangelespress.org/lo-que-deberia-saber-un-maestro-las-ensenanzas-de-othon-salazar/

miércoles, 7 de enero de 2015

Carta desde EU al gobernador Ortega

Noé Ibáñez Martínez

El tema de la liberación de los presos políticos o de ‘conciencia’ como los definió el abogado de Derechos Humanos Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra, cobró nuevamente impulso desde los Estados Unidos, en el marco de la visita del presidente Enrique Peña Nieto quién se reunió con Barack Obama para tratar el asunto de los migrantes y de la seguridad.
La presión de Estados Unidos a través del embajador de esa nación en México, Earl Anthony Wayne, no cede; particularmente en el caso de Nestora Salgado, pues le preocupa el manejo político que se le ha dado.
A través de una carta dirigida al gobernador Rogelio Ortega, Anthony Wayne le pidió que se revisara el caso de Nestora Salgado, pues “nos preocupa el maneja que le ha dado al caso el Procurador del Estado de Guerrero (actual Fiscalía General del Estado), ya que ha hecho que se originen dudas de si los cargos en contra de la señora Salgado se derivan de cuestiones políticas”.
El embajador norteamericano en México agregó en la carta:
“La señora Salgado ha estado detenida desde agosto del 2013 por cargos que se derivan de sus actividades como líder de la organización de la comunidad indígena en Olinalá, Guerrero. La embajada de Estados Unidos está muy preocupada sobre el trato que la señora Salgado ha recibido hasta este momento”.
“Me gustaría pedirle que su caso sea revisado lo más pronto posible. Ya han pasado 14 meses desde el día de su arresto y ha habido mínimo progreso en el proceso judicial. La Sra. Salgado permanece aislada en la prisión bajo condiciones austeras”, describió Wayne.
El 1 de enero de este año, Nestora debió de estar libre, el gobierno del estado tenía previsto desistir en las acusaciones en su contra, sin embargo, algo pasó y continúa presa. Según declaraciones del diputado del PRD, Roberto López Suárez, integrante de la Comisión de Derechos Humanos, el secretario de Gobierno del estado, David Cienfuegos Salgado le informó que la Fiscalía no se había desistido en el día ofrecido, con el argumento de que habían surgido algunos ‘inconvenientes’.
Sobre esto, López Suárez insinuó que se trata de personajes que aún tienen influencia en la Fiscalía del Estado, vinculados al ex procurador Iñaki Blanco, y quienes habían ‘fabricado’ los delitos por los que se le acusa a Nestora.
Hace apenas cuatro días, el presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso local, Bernardo Ortega Jiménez acusó al Gobierno del Estado de “orquestar una venganza política” junto al gobierno municipal de Olinalá contra la coordinadora de la Policía Comunitaria.
El perredista declaró que la detención de la líder comunitaria “fue un exceso” y que obedeció a intereses particulares del alcalde Eusebio González Rodríguez y del síndico Armando Patrón Jiménez, de Olinalá.
Este último, quien acusa a Nestora y su grupo de policías comunitarios de secuestro, dijo que si salía libre, no se cruzará de brazos en espera de que vuelva a Olinalá y advirtió que se defenderá. 

OTHÓN SALAZAR