viernes, 8 de enero de 2016

Violencia acorta esperanza de vida de los guerrerenses


Disertaciones | Noé Ibáñez Martínez

Un nuevo estudio publicado en la revista estadounidense Health Affairs revela que la violencia vinculada al crimen organizado en México hizo descender casi siete meses y medio la esperanza de vida de los mexicanos; incluso, los expertos aseguran que rompe la tendencia al alza registrada en el país desde la fase armada de la Revolución Mexicana (1910-1917).
El estudio, publicado el pasado martes, dice que “el aumento de los homicidios está en el corazón” del fenómeno de la disminución de la esperanza de vida aunque las muertes por diabetes también han tenido que ver.
Según el informe, la esperanza de vida de los hombres mexicanos bajó en seis décimas partes de año, es decir, casi 7 meses y medio, del año 2000 al 2010, descenso que se produjo principalmente en la segunda mitad de la década.
En 2010, según datos oficiales, la media de vida para los mexicanos se situaba en 77 años para las mujeres y 71 para los hombres.
La gran ofensiva de México contra los cárteles de la droga comenzó en 2006 y la tasa de homicidios pasó de 9,5 por 100.000 habitantes en 2005 a más de 22 en 2010.
“El nivel de homicidios sin precedentes a partir de 2005 hizo que la tendencia de aumento en la esperanza de vida se revirtiera en los hombres y se ralentizara en las mujeres en la mayoría de los estados”, indica el estudio de José Manuel Aburto de la Escuela de Demografía Doctoral Europea; Hiram Beltrán Sánchez, de la Universidad de California-Los Ángeles; y dos autores más.
Los cinco estados más afectados por esta situación son: Chihuahua, Sinaloa, Durango, Guerrero y Nayarit, donde los hombres perdieron una media de un año de esperanza de vida entre 2005 y 2010, incluso en Chihuahua el descenso fue alarmante y llegó a los 3 años.
Para 2010, la esperanza de vida con respecto al año 2000 había bajado en dos tercios de los estados mexicanos a pesar de los avanzas en ciertos programas de salud.
El estudio muestra también que hay diez veces más posibilidades de que sean hombres los afectados por los asesinatos vinculados al crimen organizado ya los maten en ejecuciones, tiroteos o guerras fratricidas entre los propios cárteles.
Juan Eugenio Hernández, un epidemiólogo del Centro de Información para las Decisiones en Salud Pública, destacó que se trata de la primera bajada en la esperanza de vida de los mexicanos desde la época de la Revolución (1910-1917).
Hernández, que no participó en el estudio de Health Affairs, coincidió en que “la violencia tiene un gran impacto en la esperanza de vida sobre todo de los hombres en varios estados del norte de México y en Michoacán y Guerrero”, y recordó que los investigadores ya habían alertado que este impacto en la longevidad de los mexicanos.
La esperanza de vida en México había ido en aumento de forma constante y de 1940 a 2000 se habían ganado en torno a 4 años de longevidad por década.
Según el INEGI, la esperanza de vida de los hombres mexicanos ha vuelto a subir en 2014 hasta los 72 años. En 2014 también hubo una reducción de los asesinatos de los 22 por cada 100 mil habitantes de 2010 a 16 por cada 100 mil.
En julio de 2015, el Observatorio Nacional Ciudadano presentó el informe Homicidio: una mirada a la violencia en México, donde también reveló que en 10 años, de 2003 a 2013, la esperanza de vida de los mexicanos se redujo en promedio cinco meses, y particularmente en Guerrero, el descenso fue de 1.21 años.
El año pasado, el Instituto por la Economía y la Paz informó que Guerrero era la entidad más violenta del país, y tres de sus ciudades de más de 100 mil habitantes superaron la tasa de homicidios dolosos tan solo en 2014: Acapulco (70), Chilpancingo (64) e Iguala (18).

hist23@gmail.com

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La reforma venidera en las Escuelas Normales

Disertaciones | Noé Ibáñez Martínez

Las declaraciones en los últimos días del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, sobre una eminente reforma en febrero del próximo año para modernizar las 449 Escuelas Normales en el país, 17 de ellas Rurales, ha despertado la inquietud sobre el sentido en que serán enfocados dichos cambios.
Hasta el momento, Nuño Mayer solo ha revelado que algunos de los objetivos son la modernización, la profesionalización docente y el fortalecimiento de la educación inicial, aunque ha sido enfático en señalar que todas las actividades de dichas escuelas deberán estar “apegadas a la ley”, sobre todo tras los señalamientos de una presunta infiltración de un grupo del crimen organizado en la Normal de Ayotzinapa.
Es claro que todo esto es a consecuencia de que existe un histórico abandono gubernamental hacia las Escuelas Normales, particularmente las Rurales, por lo que éstas se han volcado hacia la lucha y resistencia para enfrentar dicho abandono.
Han enfrentado un ataque frontal desde la época de Manuel Ávila Camacho, por lo que llevan muchos años en su lucha por una educación pública y masiva. Por ejemplo, en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, se ordenó el cierre de 18 escuelas normales, desde ese momento, se han realizado diversos intentos por desaparecer estos centros educativos, al ser considerados “cuna de guerrilleros”.
Cabe recordar que las Normales Rurales nacen en la época post revolucionaria, a iniciativa de José Vasconcelos, en un momento en que la mayor parte de la población era analfabeta. En esos tiempos, el país no contaba con gente capacitada para alfabetizar a la sociedad, ahí surgen estas escuelas, y con Lázaro Cárdenas cambia el modelo a una educación socialista, la cual predomina actualmente en muchas de ellas.
No obstante, los niveles educativos son muy bajos, y esto se refleja en las diversas evaluaciones realizadas. De acuerdo con el Informe 2015 Los Docentes en México, entregado al Senado de la República por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), 60% de los egresados de las escuelas normales del país carece del perfil idóneo para ser maestro.
Además, el INEE mostró al Senado que el 59% de quienes estudian para ser maestros; es decir, 78 mil jóvenes, provienen de familias cuyos ingresos están por debajo de la línea de bienestar mínimo definida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), y como consecuencia, carecen de una formación académica sólida al venir de sistemas educativos deficientes.
El INEE recomendó que para éstos jóvenes, no solamente se les otorgue una beca académica, sino también programas propedéuticos y de refuerzo, remediales y de apoyo durante el tiempo que están estudiando para evitar que se tengan que ir y para lograr que sus resultados sean los adecuados, y que pasen el examen de admisión de ingreso a la docencia.
Sin embargo, este interés por mejorar la calidad de las normales rurales contraviene a las acciones del gobierno federal. Por ejemplo, en el Presupuesto de Egresos para el próximo año desapareció el fondo para mantener a las Escuelas Normales Rurales que anunció el presidente Enrique Peña Nieto para fortalecer a estas instituciones, tras la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.
Este apoyo tenía contemplados 400 millones de pesos como parte del Ramo 11 del Presupuesto de Egresos de la Federación, dedicado al sector educativo y al gasto de la Secretaría de Educación Pública, para el Programa de Fortalecimiento de la Calidad en Instituciones Educativas, en específico para el Programa de Apoyo para Escuelas Normales Rurales.
Ante este panorama, la SEP deberá iniciar mesas de análisis entre académicos, docentes, padres de familia, representantes de alumnos, autoridades educativas y miembros de la sociedad civil, a fin de establecer las nuevas bases de los modelos educativos que se adapten a las necesidades de las normales; de lo contrario, las autoridades seguirán encontrando resistencias en estos centros educativos.

hist23@gmail.com
@ibanez_marti

miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿Intervención internacional en Guerrero?

Disertaciones | Noé Ibáñez Martínez

Guerrero es hoy es el estado más violento del país. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) revelan que permanece como la entidad con mayor incidencia por homicidio doloso al superar la tasa nacional por cada 100 mil habitantes en 296.05%.
De enero a septiembre de este año se han registrado al menos mil 500 homicidios dolosos, de los cuales más de la tercera parte han ocurrido en Acapulco, en donde hay un promedio de tres crímenes violentos cada día.
Ante esta situación, diversas organizaciones internacionales de derechos humanos han urgido al gobierno mexicano tomar acciones drásticas para frenar la ola de violencia y la crisis en la impartición de justicia en Guerrero.
Una de ellas, el International Crisis Group calificó como “terrorífica” la situación en Guerrero debido al nivel de violencia y de desapariciones forzadas, y es una de las organizaciones que se ha pronunciado a que se designe un fiscal especial para que investigue las desapariciones forzadas no resueltas.
Con motivo de su informe, “Desaparecidos. Justicia denegada en Guerrero, México”, Mary Speck, directora del proyecto para México y Centroamérica de Crisis Group, dijo ayer que la situación en Guerrero “es preocupante por varias cosas, no sólo por el caso Ayotzinapa: es un estado con una historia de impunidad muy larga, desde los años 70. Es un estado, también, productor de amapola… y es también de interés de la comunidad internacional solucionar y mejorar la situación de Guerrero”.
Por su parte, la organización Open Society Justice Initiative presentó este martes a diputados del Congreso local el informe titulado “Justicia fallida en el estado de Guerrero”, donde les hicieron saber que la procuración de justicia en el estado es “un completo desastre”, y en el extranjero la entidad es conocida como “fosalandia”, que, desde luego, tiene que ver con los 20 mil muertos que se apilan a la fecha desde 2005, muchos de ellos encontrados en fosas clandestinas.
Aunado a ello, Guerrero cuenta con la peor policía en materia de desarrollo, capacitación y control y confianza, según informe que presentó el pasado lunes la organización Causa en Común. De 180 efectivos evaluados de enero a junio, 49.4% no aprobó los exámenes de confianza. En ese periodo el promedio nacional de agentes reprobados fue de 17.2%.
Pero también es uno de los estados más armados, ocupa el segundo lugar nacional en registro de armas para seguridad y legítima defensa ante la Secretaría de la Defensa Nacional, la cual emitió en Guerrero 30 mil 689 registros entre 2005 y 2015, sólo después de Michoacán donde se registraron 53 mil 246 armas de fuego.
Este martes, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong afirmó que el clima de inseguridad en Guerrero es consecuencia de que los ex gobernadores Ángel Aguirre y Rogelio Ortega no atendieron las recomendaciones del gobierno federal en materia de formación policiaca y controles de confianza.
El mensaje parece ser claro: si desde el gobierno del estado no hay voluntad, la situación no cambiará. Por ello la urgencia de las organizaciones de una intervención internacional en la entidad y comenzar prácticamente de cero, lo cual daría mucha credibilidad a las cientos de familias que buscan a los suyos tanto en Iguala como en Chilapa, y otras ciudades del estado.
Ojalá esta vez la coordinación federación-estado fluya de manera óptima, para que en un mediano plazo se frene la ola de violencia que desangra a Guerrero. Y ojalá que las mismas autoridades se den cuenta de la situación crítica que atraviesa el estado, porque es inadmisible que organizaciones internacionales vengan a decirles a los diputados que la justicia en el estado donde viven “está mal”, y que Guerrero “es el ejemplo de la falta de esperanza y de que nada puede cambiar”. Aquí todos tenemos que sobrevivir, hasta el tigre “Ankor” que se escapó en Coyuca de Benítez, que de acuerdo al diario El País, el felino “tendrá que intentar sobrevivir en la tierra donde el narcotráfico ha dejado sembrado de cadáveres”.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Guerrero: los retos para educación media superior

Disertaciones
Noé Ibáñez Martínez

En su mensaje en Acapulco con motivo de su asunción como gobernador, Héctor Astudillo tocó un tema medular respecto a la situación en que se encuentra la educación en Guerrero, en el que recordó los graves rezagos en este rubro como el alto índice de analfabetismo, la alarmante cifra de deserción escolar y la cobertura, particularmente en la educación media superior.
Respecto a esta última, dijo que el 45% de los jóvenes desertan durante los tres años de bachillerato; es decir, de cada 100 jóvenes de nuevo ingreso, solo 70 continúan a los tres meses o al siguiente semestre; o que de cada 100 jóvenes que están en edad de estudiar el bachillerato, solo se atiende a 75, incluyendo todas las preparatorias de la Universidad Autónoma de Guerrero y los subsistemas educativos públicos y privados.
Existen diversos factores que influyen en la deserción de los jóvenes. Una de ellas es por problemas de orden social, ya que de acuerdo a la Encuesta Nacional de Deserción en la Educación Media Superior (ENDEMS) 2011, el 49% de los encuestados señalaron que abandonaron los estudios por la falta de recursos para comprar útiles, cubrir los pasajes de transporte, o bien, por no cubrir la cuota de inscripción que solicitaban los planteles. De los que provenían de una familia de escasos recursos, el 18.3% señaló que consideraban más importante trabajar que estudiar, el 17.8% abandonaron la escuela porque les disgustaba estudiar; el 17.5% que por que se embarazó, embarazó a alguien o tuvo un hijo; y el 17.3% por que le tocó un turno distinto al que quería.
Aunado al tema del abandono escolar, la deficiencia en la cobertura es otro de los retos para este gobierno, y es que Guerrero alcanza apenas el 43.6%, de acuerdo al reporte anual Panorama Educativo de México: Indicadores del Sistema Educativo Nacional del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE). De seguir con la misma política educativa, sería hasta el 2020 cuando se alcance una cobertura del 95%, según pronósticos de la propia Secretaría de Educación Guerrero.
Dentro de los retos también se suman la inequidad y la calidad en el acceso a la enseñanza, que deben ser correlativos a la cobertura escolar; ya que si se deja a un lado el asunto de la calidad de los servicios educativos, la ampliación de la cobertura tampoco garantiza una reducción de las brechas socioeconómicas en la asistencia escolar.
Además, me parece importante reorientar el sentido de la educación media superior, la cual no debe considerarse solo un eslabón entre la educación básica y la superior, sino debe contar un objetivo y sentido propio; es decir, lograr en los jóvenes una expresión personal y comunicación verbal y gráfica, estimulando hábitos de integración social, de convivencia grupal, de solidaridad y conservación del medio ambiente.
Asimismo, debe responder a los retos actuales de la sociedad de la información y el conocimiento y debe dar respuesta a las características de los nuevos “nativos digitales”, brindándoles las herramientas que les permitan analizar y utilizar la abundante información de nuestros tiempos.
Por otro lado, la educación media superior debe promover un vínculo efectivo entre la formación de los jóvenes y el mundo empresarial; es decir, implementar estrategias que permitan a los estudiantes generar un espíritu empresarial, desarrollar cualidades como la creatividad y la asunción de riesgos, así como sensibilizarlos para trabajar por cuenta propia como una opción profesional.
Sobre este rubro, Astudillo Flores anunció en Acapulco la creación del Instituto de Jóvenes Emprendedores, que buscará incorporar a los jóvenes a la dinámica económica y social de la entidad.

En conclusión, los retos que enfrentará el nuevo gobierno en materia educativa son enormes. Por ello, las estrategias deberán ir encaminadas a grupos poblacionales históricamente excluidos con una perspectiva integral, seria y responsable.

martes, 27 de octubre de 2015

Guerrero: los retos del nuevo gobierno de Héctor Astudillo


En los primeros minutos de este martes 27 de octubre inició la transición en el Gobierno del Estado de Guerrero, el mismo día en que se erigió como entidad libre y soberana hace 166 años y se designó como gobernador provisional a don Juan N. Álvarez, quien al siguiente año fue ratificado como gobernador constitucional.
Tras diez años y seis meses en el poder, el Partido de la Revolución Democrática —primero con Zeferino Torreblanca Galindo, luego con Ángel Aguirre Rivero y un fugaz y circunstancial interinato de un año de Rogelio Ortega Martínez—, terminó con la esperanza de miles de guerrerenses que habían creído en un proyecto de transformación social cuando surgió en 1989. Pero por reiterados errores de sus dirigentes y gobernantes, la decepción creció a tal punto que muchos de los fundadores abandonaron el partido y la muestra más clara fue el retorno de un partido bien conocido en Guerrero: el Partido Revolucionario Institucional, con la esperanza de retomar el orden en la administración estatal y por ende, en la sociedad en “un estado problema”, como lo llamó don Moisés Ochoa Campos, con graves rezagos que lo han marginado del desarrollo nacional.

Vuelve Astudillo

Después de diez años, Héctor Antonio Astudillo Flores regresa al PRI la gubernatura de Guerrero. Ganó las elecciones del pasado 7 de junio con un amplio margen frente a la candidata de la alianza PRD-PT, Beatriz Mojica Morga. Astudillo Flores obtuvo 558 mil 622 votos sobre 473 mil 695 de Mojica Morga, es decir, una diferencia de más de 84 mil sufragios.
En el marco de esta conmemoración de la erección del Estado de Guerrero, Astudillo Flores rinde protesta hoy como Gobernador Constitucional para el periodo 2015-2021.
A Astudillo le tocará liderar un estado “ingobernable”, como se ha considerado a Guerrero durante muchos años, tanto que de 1916 a 2015, casi 100 años, sólo siete gobernadores han concluido su periodo para el que fueron electos (Gerardo Rafael Catalán Calvo, Baltazar R. Leyva Mancilla, Rubén Figueroa Figueroa, Alejandro Cervantes Delgado, José Francisco Ruiz Massieu, René Juárez Cisneros y Zeferino Torreblanca Galindo).
Los casos más recientes de gubernaturas truncadas fueron: 1) La separación de su cargo de Rubén Figueroa Alcocer, el 12 de marzo de 1996, tras los asesinatos de miembros de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), en el vado de Aguas Blancas el 28 de junio de 1995, y la asunción como interino de Ángel Aguirre Rivero; y 2) La separación de su cargo como gobernador del propio Aguirre Rivero tras los hechos violentos en Iguala los días 26 y 27 de septiembre en 2014, cuando seis personas murieron a manos de policías municipales y sicarios del grupo delictivo ‘Guerreros Unidos’, que también derivaron la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.
Héctor Astudillo, sin duda, no es ajeno a los problemas sociales que aquejan a la entidad. Es un “veterano” de la política local y cuenta con una amplia experiencia como legislador y alcalde. Nació en Chilpancingo y cuenta con 57 años de edad al asumir la gubernatura. Es Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México). Fue secretario particular en el último tramo de la administración de José Francisco Ruiz Massieu cuando éste gobernó Guerrero entre 1987-1993. Fue tres veces diputado local: durante la LIV (1993-1996), la LVI (1999-2000) y la LX legislatura (2012-2015). Se desempeñó como presidente municipal de Chilpancingo en dos ocasiones: 1996-1998 y 2009-2012. Fue senador de la República en la LVIII Legislatura federal (2000-2003). En 2005 fue candidato a la gubernatura pero perdió los comicios ante Zeferino Torreblanca Galindo. En 2012 coordinó la campaña de Enrique Peña Nieto en Guerrero. Este año ganó las elecciones y a partir de hoy es gobernador del estado.

Un estado problema

La máxima autoridad del estado reside en el Gobernador Constitucional, que es electo cada seis años. Por su parte, el Congreso del Estado es la asamblea unicamaral de la entidad. La misma se compone de 46 diputados, de los cuales 28 se eligen por mayoría relativa y el resto por el principio de representación proporcional. El Poder Judicial queda en manos del Tribunal Superior del Estado de Guerrero integrado por 13 magistrados numerarios y 5 supernumerarios.
Constantemente Guerrero es comparado metafóricamente con un papel arrugado, para describir la geografía de la entidad. Probablemente Guerrero es, junto con Oaxaca y Chiapas, uno de los estados donde las características geográficas han tenido mayor peso en su desarrollo económico y configuración política. De los casi 64 mil kilómetros que integran su territorio, sólo una octava parte está formada por valles y lagunas, localizadas principalmente en la estrecha franja costera y en la región de Tierra Caliente situada en la depresión del río Balsas. El resto de la superficie, dominada por macizos montañosos de la Sierra Madre del Sur y el Eje Neovolcánico, es extremadamente accidentada.
A lo largo de su historia, la urdimbre de factores geográficos ha dificultado su integración territorial y ha opuesto obstáculos, a veces insalvables, a su crecimiento económico.

Violencia e inseguridad

Héctor Astudillo hereda un estado muy violento. De acuerdo a las últimas estadísticas del Secretariado Ejecutivo de la Comisión Nacional de Seguridad, de enero a septiembre de este año se han registrado al menos mil 484 homicidios dolosos, de los cuales más de la tercera parte han ocurrido en Acapulco, en donde hay un promedio de tres crímenes violentos cada día. Estos representan el 10.66% de los 13 mil 920 homicidios que han ocurrido en todo el país.
Incluso, la semana pasada la organización International Crisis Group calificó como “terrorífica” la situación que se registra en Guerrero debido al nivel de violencia y de desapariciones forzadas, y urgió al presidente Enrique Peña Nieto a que actúe con firmeza para restaurar la confianza de los ciudadanos. También sugirió designar un fiscal especial para que investigue las desapariciones forzadas no resueltas y otras graves violaciones a los derechos humano, tal como también lo había propuesto el propio gobernador Astudillo cuando acudió hace un par de semanas a la ciudad de Chilapa para atender a familiares de desaparecidos, a quienes les propuso crear una fiscalía especial para el caso.
Sin duda, pacificar Guerrero será el reto más importante de Héctor Astudillo. No sólo contener la violencia en las grandes urbes producto de la disputa entre grupos delictivos que se dedican al narcotráfico, sino también bajar los índices de secuestro, extorsión, cobros de piso, y delitos menores como robos a casa-habitación y asaltos, incluso también en materia de robos de auto, donde en Guerrero aumentó de 115 a 137 autos robados por cada 100 mil individuos de 2011 a 2014, superando la media nacional de 133 autos por cada 100 mil. A nivel nacional, durante el mismo periodo, el robo de auto se redujo en 77 casos, pasando de 201 a 133, pero en Guerrero aumentó en 17 casos.
También durante décadas Guerrero ha sido trinchera en la batalla por controlar las zonas de producción de marihuana y amapola. Guerrero tiene la peculiaridad —muy negativa para el estado— de que a la vez es un productor muy importante de amapola, más del 40% de la amapola que se produce en el país, y además de los opiáceos que producen heroína y otros estupefacientes, que la vuelven muy atractiva en el mercado mundial de las drogas y en particular en Estados Unidos, donde ha crecido este consumo. También es un productor importante de mariguana desde hace mucho tiempo.
Para ello, el gobernador tendrá que consolidad el Mando Único policial y depurar los policías del estado y de los 81 municipios, con el total respaldo de los presidentes municipales y del gobierno federal, como ya lo anunció el pasado miércoles 21 el propio secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien dijo que se pondrá en marcha “un nuevo plan de seguridad” con el nuevo gobierno en Guerrero.
También, Astudillo Flores deberá regularizar a las llamadas policías comunitarias, particularmente de la UPOEG y el FUSDEG, que operan al margen de la ley en municipios de la Costa Chica y de la región Centro del estado.
El slogan de “Un Guerrero con Orden y Paz” le da esperanza a miles de guerrerenses que confiaron su voto a Astudillo, y esperan que en poco tiempo se contenga el nivel de violencia.

Pobreza y rezago educativo

De los lastres sociales más añejos para Guerrero sin duda es la pobreza y el rezago educativo. Según datos del Censo de Población y Vivienda 2010 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hay 3 millones 388 mil 768 habitantes, de los cuales 2 millones 315 mil subsisten en condiciones de pobreza o pobreza extrema. La desnutrición, consecuencia de la pobreza extrema, cobra alrededor de 3 mil 500 vidas cada año en Guerrero, y la padecen más de 40 mil niños en condiciones de marginación.
Por su parte, datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2014, los niveles de pobreza y pobreza extrema en Guerrero disminuyeron 4.5 y 7.2%, en comparación con 2012, sin embargo, el estado es el tercero con mayor índice de pobreza y pobreza extrema a nivel nacional, después de Chiapas y Oaxaca.
El informe presentado en julio pasado detalla que en 2012 el 69.7% de la población en Guerrero estaba en situación de pobreza, es decir 2 millones 525 mil 800 personas, pero para 2014 la cifra disminuyó a 65.2%, lo que significa 2 millones 502 mil 500 personas.
En cuanto a la pobreza extrema, en 2012 el 31.7% de la población en la entidad se encontraba en esa condición, es decir un millón 111 mil 500 personas, y para 2014 la cifra disminuyó a 24.5%, lo que significa 868 mil 100 guerrerenses.
El informe también indica que en 2014 había 12 mil 600 guerrerenses más (1.3%) en rezago educativo, y 206 mil 400 más (23.2) tuvieron acceso al servicio de salud.
Además 20 mil ciudadanos más (0.7%) no tienen acceso a la seguridad social; pero mil 500 más (0.1%) tienen calidad y espacios de la vivienda; 9 mil 900 más (0.5%) accedieron a los servicios básicos de la vivienda y 16 mil 800 más (1.2) tienen acceso a la alimentación.
Pese a los avances conseguidos de 2012 a 2014, Guerrero se encuentra aún entre los tres estados con mayor índice de pobreza y pobreza extrema en el país.
En cuanto a rezago educativo, de acuerdo al Censo de Vivienda y Población 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) 2010, en Guerrero viven 374 mil 327 personas mayores de 15 años que desconocen el alfabeto, es decir, el 16.68% de la población total, lo que coloca al estado en el segundo lugar nacional solo detrás de Chiapas y por arriba de la media nacional que es el 6.9%.
Además, también persiste un rezago educativo importante en este sector. Por ejemplo, de 1970 a 2010 el porcentaje de personas sin primaria terminada pasó del 43.4% al 14.6%, y las personas sin secundaria terminada incrementó del 7.7% al 20.9%.
Para contrarrestar la violencia, los frentes que Héctor Astudillo deberá atacar e invertir recursos, sin duda, será en el combate a la pobreza y la inversión en la educación y cultura. Tendrá que ampliar la cobertura escolar en zonas marginadas y garantizar que todos los niños del estado tengan acceso a la educación básica. Por otro lado, deberá detener el alto índice de deserción escolar y combatir el analfabetismo.

Desempleo y economía

En el ámbito económico, Guerrero se encuentra en el conjunto de las entidades más atrasadas en cuanto a niveles de bienestar. Según la organización México, ¿Cómo Vamos?, Guerrero es el estado con mayor número de empleos informales con 72.3%, además de que el gobierno saliente dejó al 61.1% de su población en pobreza laboral, es decir, sin un ingreso laboral suficientemente elevado como para poder alimentar a todos los integrantes del hogar.
Esta situación de hambre inducida por la falta de ingreso laboral adecuado se encuentra muy por arriba del nivel nacional de 42% y casi 4 puntos porcentuales por encima del valor con el cual la administración tomó el estado en 2011 (57.6%).
Guerrero es hoy el estado con mayor informalidad del país (72.3%), superando a Oaxaca que logró reducir su informalidad y ahora se encuentra 1.9 puntos porcentuales por debajo de Guerrero (69.9%).
En los últimos tres años, Guerrero también redujo sus exportaciones, pasando de exportar el equivalente de 4.1% de su PIB a sólo 3.5%. El dato lo coloca al mismo nivel que Chiapas, un enorme retroceso, ya que hace apenas tres años Chiapas exportaba sólo dos terceras partes de lo que exportaba Guerrero.
Dos luces que permanecieron en verde durante la administración actual fueron la deuda pública y la desigualdad. La deuda se redujo de 1.7% a 1.3% como porcentaje del PIB. El nuestro es de los estados que más redujo su deuda y la tercera a nivel nacional. A nivel nacional, la deuda pasó de 4.6% a 4.5%.
El estado se compone de ocho regiones: Norte, Montaña, Centro, Tierra Caliente, Costa Grande, Costa Chica, Acapulco y la Sierra (recién creada). Cada una de las mismas se distingue por algún factor, ya sean las riquezas naturales, la densidad poblacional o alguna actividad económica. Mientras que en la Costa Chica prolifera la actividad ganadera y en Acapulco destaca la intensa actividad turística; en zonas como la Montaña sobresalen la proporción de grupos indígenas y la mínima urbanización.
Por ello, la riqueza y la población están concentradas en pocos municipios, lo que se traduce en serios contrastes dentro del mismo estado. La agricultura y el sector terciario son las bases de la economía estatal. La actividad agrícola se desarrolla en cerca del 85% de los municipios, aunque una gran parte de la producción se destina al autoconsumo y recientemente sólo aporta el 10% al PIB de la entidad. Por su parte, el turismo y el comercio constituyen poco más del 30% de la actividad económica y han sido apuestas recurrentes por parte de los gobernadores.
Ante este panorama, el gobernador Astudillo deberá incentivar a corto y mediano plazo la economía de la entidad, particularmente en tres rubros: 1) Reactivar el sector turístico, donde —además de los destinos que componen el Triángulo del Sol— deberá promover nacional e internacionalmente otros sitios más que son poco conocidos y visitados; 2) Recuperar la confianza de inversionistas y empresarios para reabrir empresas que cerraron debido a la violencia (principalmente en las regiones Norte, Tierra Caliente y Acapulco), y a su vez, se deberán crear empleos formales para cientos de familias guerrerenses; y 3) Atender el problema del campo que durante varios años estuvo abandonado: hacer que las tierras del estado produzcan y apoyar a los ganaderos y productores con la comercialización de sus productos.
Aunado a esto, Astudillo hereda un grave déficit financiero: un boquete de 5 mil millones de pesos, según declaraciones de Rogelio Ortega. Pero apenas ayer se reiteró que en realidad el déficit financiero que heredará es de 18 mil millones de pesos.
Ante la situación, Astudillo mencionó que pedirá el apoyo financiero del Gobierno federal, y se hará responsable de los adeudos institucionales.

Grupos movilizados y otros retos

Durante su gobierno, Astudillo enfrentará el beligerante activismo de ciertos sectores que durante muchos años se han movilizado para exigir desde mejoras sociales hasta recursos para beneficios particulares. El sector más activo sin duda es la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG), y el principal motivo en esta ocasión es su oposición a la aplicación de la evaluación docente contemplada en la Reforma Educativa que ellos consideran “punitiva” y que atenta contra la estabilidad laboral.
El 2014 fue sin duda el año más complicado para Guerrero, primero por los hechos violentos suscitados en Iguala que conmocionaron al mundo, y después, las constantes marchas, bloqueos y protestas que afectaron a terceros y ahogaron la economía local.
Además de la CETEG, los normalistas de Ayotzinapa, así como los que integran el Frente Unido de Normales Públicas del Estado de Guerrero (FUNPEG) son otros grupos que sin duda continuarán con sus movilizaciones para exigir plazas docentes automáticas.
El otro sector es el de los padres de los normalistas desaparecidos, quienes con todo el derecho exigen justicia y castigo a los responsables por la barbarie ocurrida en Iguala. Seguramente Astudillo dialogará con ellos para ofrecer su apoyo a fin de llegar a la verdad y a la justicia.
La primera acción va a ser el diálogo con las organizaciones sociales, incluso con las más radicales, como él mismo lo ofreció tras ganar las elecciones, porque si no se pacifica el estado va a ser muy difícil iniciar otros planes de gobierno.
Por otro lado, durante su administración, Astudillo deberá estar atento a otros problemas de índole administrativo. No debe permitir que haya actos de corrupción, nepotismo y su gobierno deberá actuar con total transparencia y rendir cuentas a los ciudadanos que lo llevaron al poder.

Los retos

En Guerrero no se puede seguir haciendo lo mismo. Los gobernantes hacen que medio gobiernan, y los gobernados hacen como que no pasa nada. Por eso hemos llegado a lo que podríamos llamar el Momento negativo guerrerense. Guerrero requiere una cirugía mayor, ideas más imaginativas para solucionar los problemas mayúsculos que hoy enfrenta. Con un rediseño de instituciones y programas gubernamentales que reduzcan la pobreza y la desigualdad rampantes y que den opciones de vida, de desarrollo, a los jóvenes.
El reto de Héctor Astudillo Flores es de dimensiones extraordinarias, por tanto, deberá invertirle un esfuerzo equivalente.

OTHÓN SALAZAR